Izquierda Andalucista propondrá que Isabel Díaz Ayuso sea declarada Persona ‘non grata’ en Andalucía

Los agravios y desprecios a Andalucía y a lo andaluz que sufre sistemáticamente nuestro pueblo se han convertido en el pan nuestro de cada día. A la larga lista que suponen se suma ahora la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien, en una comparación de Andalucía con Madrid, dijo que la diferencia entre éstas estaba en que “en Madrid la gente no quiere estar subvencionada, por eso viene lo mejor de España”.

 

Desde Izquierda Andalucista creemos que es hora de decir BASTA, no estamos dispuestos a soportar ni un solo insulto más a nuestro pueblo y nuestras gentes, y por ello vamos a responder de forma contundente a cada una de sus descalificaciones. Primero porque estamos hartas de sus desprecios y menosprecios, somos un pueblo orgulloso y no estamos dispuestos a tolerar más la situación de subalternidad social y cultural a la que está sometida Andalucía. La estereotipización de lo andaluz en todos los planos de nuestra sociedad contiene un tinte especialmente clasista, etnicista y andalufobo al que nos oponemos radicalmente. La relación de lo andaluz con las capas más castigadas y subalternizadas de la sociedad tiene un carácter extremadamente clasista y busca la ridicilización de un pueblo tan castigado como el nuestro. Los estereotipos de vagos o subvencionados no responden a la realidad de un pueblo que ha trabajado y trabaja lo indecible por sobrevivir en unas condiciones tan precarias, que se vio obligado a emigrar a, entre otros sitios, Madrid, donde en la zona sur se concentran miles de andaluces y descendientes de éstos que fueron como mano de obra barata a levantar las industrias de otros sitios mientras en Andalucía sólo se podía encontrar hambre y miseria. A ellos se suman otros como incultos o analfabetos, males que ha sufrido nuestro país, pero del que ninguno está exento, y que está especialmente relacionado con el empobrecimiento histórico que ha sufrido nuestro pueblo para enriquecer los bolsillos de unas capas burguesas alineadas por completo con los intereses del Estado. Además, tachar de inculto a uno de los pueblos que más ha brillado a lo largo de la historia resulta absolutamente incomprensible, con figuras cruciales en todos los campos (música, filosofía, matemáticas, poesía, literatura, etc.), y que sufre actualmente una fuga de cerebros al no poder integrar el capital intelectual tan grande que produce en una nimia industria y una economía empobrecida, pero, además, es síntoma de la subalternidad cultural a la que se somete a Andalucía, puesto lo andaluz se sitúa como subalterno en tanto interese, pero en cuanto tiene valor se asume rápidamente como español. Lo andaluz sufre una desvalorización cultural que se materializa en un desprecio cultural en tanto no sea beneficioso para venderse como español.

 

Y segundo porque es absolutamente falso que Andalucía sea un país subvencionado o sus gentes deseen vivir de ellas, en todo caso la realidad es que Madrid se nutre del expolio de la riqueza de Andalucía y de otros pueblos del Estado, y es que la única riqueza que puede producir Madrid es el poder.

El crecimiento y desarrollo de Madrid se produce en tanto centro político del Estado, es su condición de capital la que la convierte en beneficiaria de la mayoría de las transferencias de recursos físicos y financieros que se producen en el Estado, siendo así que gran parte del PIB de la Comunidad de Madrid está compuesto por acciones y recursos de Andalucía. Algo tan ejemplificativo como que las transferencias comerciales del Puerto de Algeciras se repercuten como PIB madrileño, y no como PIB andaluz.

 

La condición de capitalidad de Madrid ha producido desequilibrios territoriales que no se hubiesen producido de otra forma, y que afectan a todos los pueblos del Estado, pero muy especialmente a Andalucía, tales como:

  1. En el siglo XIX Andalucía era el segundo territorio con más tejido industrial del Estado, pero la industria andaluza fue despedazada en beneficio de Madrid, Cataluña y Euskadi, dándose la peculiaridad de que las dos últimas sí habían iniciado un proceso industrial propio, pero no así Madrid, que lo desarrolló a costa del resto por ser la capital. A Andalucía sólo se le permitió concentrar industrias sucias y contaminantes, como las del Polo Químico de Huelva, o con grandes repercusiones ecológicas e hidrográficas, como la de producción de refrescos. Pero, sobre todo, se nos condenó a una especialización en el sector agroalimentario, únicamente en la producción, pues la transformación se lleva a cabo fundamentalmente fuera de Andalucía, perdiendo toda posibilidad de acumular valor añadido de dicho proceso; así como posteriormente el turismo, lo cual nos condena a una economía sumamente débil, dependiente, precarizada, con gran estacionalidad y unas tasas de desempleo inhumanas.
  2. La actuación del sistema financiero que absorbe el ahorro andaluz para canalizarlo a los territorios más ricos en los cuales los rendimientos del capital son más elevados y cortoplacistas. La actual concentración bancaria y la casi desaparición de entidades financieras con sede en suelo andaluz ahondan en este preocupante problema y redundan en la concentración bancaria en la Comunidad de Madrid, sede central de facto importantes bancos españoles y de multitud de entidades financieras extranjeras y estatales y sobre todo centro de la mayoría de las decisiones financieras y de gasto.
  3. La actuación del sector público, tanto en la dictadura como en la democracia. Las élites económicas del franquismo propiciaron la inversión en el centro y el norte del Estado a través de un Instituto Nacional de Industria (INI) que concentró recursos en las zonas más favorecidas y relegó al resto. En democracia hemos asistido En democracia hemos asistido a la concentración del poder político y financiero en Madrid, producto de un favoritismo que es ostensiblemente indignante.
  4. La transferencia de capital humano que actúa a través de los movimientos migratorios. En la década de los sesenta 845.000 andaluces y andaluzas tuvieron que emigrar forzosamente, el 23% de la población de Córdoba, el 20% de la de Granada y el 25% de la de Jaén, como los datos más espeluznantes, mientras Madrid crecía un 26%. Capital humano, en su mayoría mano de obra barata, que sirvió para que los servicios y las industrias de sus lugares de destino tuvieran una productividad y un valor añadido que redundaron en aumento de renta y riqueza. Ahora asistimos a una nueva ola de emigración de mano de obra cualificada que marca significativamente los desequilibrios que nos siguen afectando, con efectos como el gasto público en formación de primer nivel de capital humano en Andalucía que acaba revirtiendo en áreas más desarrolladas y que ahonda en la brecha.
  5. Dumpig fiscal. La Comunidad más rica con la más baja fiscalidad tanto en sociedades como en IRPF, sucesiones o patrimonio. Beneficios fiscales que se traducen en un crecimiento basado en robar empresas a otras comunidades y en robar tributos de rentas altas de otros lugares que trasladan su domicilio fiscal a Madrid de manera fraudulenta.
  6. El desarrollo de las infraestructuras tiene una clara vocación extractiva. Nuestras carreteras se han construido, no para facilitar el transporte de nuestros ciudadanos, sino para el de mercancías hacia los centros de producción y transformación, fundamentalmente en Madrid, conectando nuestros centros de extracción o puertos con la metrópoli. Y si bien las infraestructuras no están pensadas para el desplazamiento de los andaluces en su propio país, sí lo está para facilitar el de madrileños a nuestras costas y capitales, con anomalías como la práctica desconexión entre las comarcas y capitales andaluzas vía autovía o ferroviaria, mientras todas están conectadas o van conectándose con Madrid, ejemplo claro es el AVE, cuya meta de todos los puntos de salida es la capital del Estado. Toda la red de infraestructuras del Estado orbita en torno a Madrid, haciendo un dibujo totalmente antinatural y radiocéntrico. Madrid se convierte en el lugar de paso forzado en una red férrea y viaria absolutamente centralizada.

 

En definitiva, desequilibrios que vienen desde hace siglos y que se profundizaron muy especialmente desde la década de los sesenta, que dejan a Andalucía sin poder aprovechar buena parte del desarrollo económico de esos años y que, lamentablemente la llegada de la democracia y del Estado de la Autonomías no ha conseguido revertir. La brecha centro-periferia no tiene atisbo alguno de cerrarse, más bien se mantiene e incluso se agranda con el transcurrir de los años y unas políticas tanto a nivel estatal como autonómico que no hacen amago alguno de revertirla. La alta concentración de riqueza, población y recursos en el norte y el centro industrializado, los datos de PIB y de renta per cápita, de desempleo, siguen marcando las diferencias entre una España rica y una España pobre y denotan, sin lugar a dudas, el fracaso del actual Estado democrático y de su articulación territorial.

 

Desde Izquierda Andalucista vamos a proponer tanto al Parlamento de Andalucía como en diversos Ayuntamientos, a través de Adelante Andalucía, que se declare persona ‘non grata’ a Isabel Díaz Ayuso por sus ofensas a Andalucía y al pueblo andaluz, porque no estamos dispuestos a tolerar más la situación. Nuestra respuesta ante cada menosprecio e insulto a Andalucía tendrá una respuesta contundente, y más si viene de cargos políticos de comunidades que son responsables de la situación a la que está condenada nuestro país.