Respetemos nuestras instituciones y la soberanía del pueblo andaluz

Hoy, 27 de enero de 2021, asistimos perplejos a un nuevo acto de tropelía y uso torticero de nuestras instituciones. En ocasiones anteriores ya hemos dejado claro que el Parlamento de Andalucía es la casa de todo el pueblo andaluz y que, por lo tanto, representa su soberanía y la voluntad de cada persona que habita en nuestra nación.

 

La filtración de que los partidos que ahora mismo apuntalan el Régimen del 78 (PP, PSOE, Ciudadanos y Unidas Podemos), y que ven a Andalucía como su cortijo, quieren alterar el normal funcionamiento de la cámara parlamentaria para que se adapte a sus deseos debe ponernos a todas en guardia para no permitir este atropello democrático. Que estas formaciones, en lugar de pensar en el pueblo andaluz, se preocupen por quitar representación a parlamentarias y parlamentarios andaluces, por mantener su financiación incluso cuando ya no corresponda y, además, atribuirse la potestad de expulsar arbitrariamente a quien no se adapte a lo que las cúpulas manden, es sin lugar a duda un acto antidemocrático que debe avergonzarnos y replantearnos si estos son los representantes políticos que merece Andalucía y su pueblo.

 

Todos los partidos políticos, sin excepción, obtienen su representación gracias al voto popular. Es decir, ocupan su escaño gracias a que la población deposita su confianza y, por tanto, los partidos se deben a ella. El acto que hoy intentar perpetrar los partidos va en la dirección opuesta, ya que una vez más se afianza el poder de los partidos políticos y, por tanto, se le resta capacidad al pueblo. La democracia progresivamente, con cada traición, se convierte en una partidocracia en la que las cúpulas de los partidos políticos deciden y los representantes del pueblo acatan.

 

Creemos que hay otra forma de hacer política, una en la que los representantes, aunque se amparen en un partido, representen a su población y por tanto tengan la libertad de decisión y de obrar, sin que eso pueda suponer su expulsión. La democracia (la de verdad) es aquella en la que las personas pueden influir en sus instituciones, y por lo tanto en Izquierda Andalucista no apoyamos prácticas que en lugar de darle el poder al pueblo se lo quitan en beneficio de los mandos superiores de los partidos políticos.

 

Con este escrito queremos mostrar nuestro absoluto rechazo a las prácticas que se están llevando a cabo y a los partidos que lo hacen y lo permiten. Estos actos son los que incrementan la desafección política de nuestra población, su desconfianza y da alas a posturas “antipolíticas” que pueden perjudicarnos como sociedad.

 

Hacemos un llamamiento a la ciudadanía andaluza para que no lo permita. Tenemos que conseguir una democracia más justa y equitativa que fomente la participación ciudadana, que traiga prosperidad, que sea solidaria, y nos de futuro como nación. Tenemos que proteger nuestras instituciones de organizaciones que solo piensan en el poder y no en las personas y, sobre todo, tenemos que trabajar por reconstruir la confianza en ellas y para que, de una vez por todas, la política esté al servicio del pueblo andaluz y no al revés.

 

Basta ya de ser un cortijo. Basta ya de caciques.

 

 

Javier Durá
Secretario de Acción Política y Estrategia de Izquierda Andalucista.