¡Recuperemos Abengoa!

Abengoa es nuestra principal empresa multinacional andaluza especializada en energías renovables, una empresa estratégica en el sector energético y puntera a nivel mundial dentro de este sector. Cuenta con más de 2.000 puestos de trabajo directos en Andalucía, la gran mayoría de ellos de alta especialización y con un componente fundamental de I+D+i. Además, de forma indirecta 14.000 puestos de trabajo dependen de esta empresa.

 

Es una entidad que cuenta con numerosas patentes y sus conocimientos técnicos y prácticos podrían ser vitales en la puesta en marcha de los fondos de recuperación de la Unión Europea (los fondos Next Generation) y para consolidar un proyecto andaluz serio y comprometido con el territorio que se centre en el desarrollo sostenible de Andalucía. Los fondos Next Generation, de los cuales el Estado español tiene que destinar al menos el 39% al impulso de procesos relacionados con las energías renovables, son una ventana de oportunidad que no podemos dejar pasar.

 

En un momento en el que Andalucía está sufriendo una importante perdida de PIB en el tejido industrial, la investigación y el desarrollo de las energías renovables podría convertirse en un sector clave para la generación de empleo de calidad que acabe con la precariedad e impulse la transformación del tejido económico andaluz. Por ello en lugar de cerrar Abengoa se tendría que considerar como un sector estratégico que requiere ser salvado por las instituciones andaluzas y del Estado español.

 

Por el contrario, esta empresa, que como decimos podría constituirse como un eje clave en el nuevo tejido industrial sostenible que necesitamos para la transformación de Andalucía, se hunde ante la indiferencia y la desidia de los poderes públicos. La administración se ha puesto de perfil, dejando a la compañía y a sus trabajadores a su suerte, a merced de las disputas cainitas de su consejo de administración y de los intereses del sector bancario, responsable de ahogar la expansión de la compañía hace años (y siendo el banco Santander el principal artífice).

 

Una vez más se demuestra como los intereses privados están más preocupados de salvarse a ellos mismos que a la empresa y los trabajadores, lo que expone las grandes fallas de nuestro sistema actual y que incide en la necesidad de fomentar un mayor tejido industrial público.

 

Después de llevar a Abengoa a un callejón sin salida en sus posibilidades empresariales y desangrada por las peleas familiares, las entidades financieras han arruinado a la compañía cobrando intereses abusivos y troceando la empresa para su posterior venta. Ahora asistimos a la perdida, una vez más, de una empresa que podría aliviar el negro futuro al que se enfrenta Andalucía. A corto plazo se perderán cientos de puestos de trabajo, lo que afectará a muchas familias; a largo plazo la pérdida de esta oportunidad mermará las posibilidades de Andalucía de potenciar su tejido productivo y destacar en el sector de las energías renovables.

 

Es urgente que la administración pública, en especial la Junta de Andalucía, deje de mirar para otro lado y tome posición en el accionariado de la empresa. Tienen la oportunidad de poder gestionar directamente Abengoa para salvarla y mantener con ello no solo los puestos de trabajo sino también su importante conocimiento tecnológico. La prosperidad de Andalucía depende de que nuestras administraciones sean valientes, den un paso al frente, conviertan a Abengoa en una entidad con participación pública para que pase a ser en una pieza fundamental para el cambio de modelo productivo de nuestra tierra.

 

Por el contrario, hasta el momento los sucesivos gobiernos que ha tenido la Junta (del PSOE y, ahora, del PP) han mostrado un desinterés mayúsculo por la situación de Abengoa. Ignorar este problema y decidir deliberadamente no buscar una solución para la empresa que pueda beneficiar al futuro de Andalucía es, sencillamente, no tener interés por el futuro del pueblo andaluz.

 

Por ello, desde Izquierda Andalucista creemos y apostamos por 1) la intervención pública en Abengoa, bien invirtiendo en ella para adquirir una considerable participación o bien directamente nacionalizándola; 2) el incremento de la participación de trabajadores y trabajadoras en la toma de decisiones de la empresa; y 3) poner la empresa al servicio de las necesidades de Andalucía y del pueblo andaluz, para convertirla en un eje central y estratégico de la futura transformación económica y social que traerá una nueva época de prosperidad y un mejor futuro a nuestro país.

 

Si recuperamos Abengoa estaremos un paso más cerca de recuperar nuestro futuro.